Valgan algunas aportaciones históricas sobre la muerte de Jesús de Nazaret.
Para José Antonio Pagola en su libro “Jesús, aproximación histórica”, “es un
dato seguro que Jesús fue condenado a muerte, crucificado, durante el
reinado de Tiberio por el gobernador Poncio Pilato.
¿Porque fue crucificado Jesús?. En el fondo, dice Pagola, Jesús fue
crucificado porque su actuación y su mensaje sacuden de raíz ese sistema
organizado al servicio de los más poderosos del imperio romano, y de la
religión que consideraba el templo como lo central de la religión.”
¿Qué era la crucifixión y qué funciones cumplía?
La crucifixión era considerada en aquel tiempo como la ejecución más terrible
y temida. Flavio Josefo la considera “la muerte más miserable de todas”, y
Cicerón la califica como el suplicio más cruel y terrible”. La muerte venía
precedida por torturas y humillaciones; la flagelación era uno de los usos
precedentes, que según Flavio Josefo “despellejaban al reo a latigazos hasta
los huesos”.
El ritual exigía que los cadáveres permanecieran desnudos sobre la cruz hasta
su muerte. Exponer más detalles resulta horroroso. Termino aquí con la cita:
Para la tradición judía “un hombre colgado de un árbol es una maldición
de Dios”.
¿Cómo una persona condenada a muerte de esta forma terrible pudo ser
sujeto de la fe en Dios de quienes lo vieron condenado y muerto de este
modo infame?.. La copla de Machado no se corresponde con la fe de los
primero cristianos (“No puedo cantar ni quiero a ese Jesús del madero, sino al
que anduvo en la mar”), Porque efectivamente para los primeros seguidores de
Jesús lo central de su fe era Jesucristo crucificado.
Sobre Jesus de Nazaret hay posiciones muy variadas y contradictorias, y
no me quiero referir al aspecto estrictamente religioso. Existe un
significativo número de personas que sin ser creyentes, religiosas,
consideran a Jesús de Nazaret como quien ha aportado criterios éticos
profundos no superables en su hondura y novedad. Dicho de otro modo
consideran que las aportaciones de Jesús en principios y en prácticas son
merecidas de un estudio cultural, filosófico, de una enorme importancia no
solo por la influencia y seguimiento de innumerables personas de toda raza y
regiones mundiales
Hannah Arendt, filosofa judía, no religiosa, en su libro sobre “La condición
humana” hace una valoración muy singular de las aportaciones de Jesús
de Nazaret al sentido de la vida basándola en la dignidad sin límite de
toda persona humana. La fe es en el crucificado que vuelve a la vida, y esta
fe en la resurrección es un fenómeno cultural central para reconocer la
dignidad de toda persona por muy marginal y miserable que sea. Así lo
expresa en diversos capítulos de sus obras:
Porque la buena nueva de la fe cristiana sobre la inmortalidad de la vida
humana individual invirtió la antigua relación entre el hombre y el mundo y
elevó la cosa más mortal, la vida humana, a la posición de la inmortalidad,
hasta entonces ocupada por el cosmos.
Históricamente, es más que probable que el triunfo de la fe cristiana en el
mundo antiguo se debió en gran parte a esta inversión, que llevó la esperanza
a quienes sabían su mundo condenado, una esperanza más allá de la
esperanza, puesto que el nuevo mensaje prometía una inmortalidad que
nunca se habían atrevido a esperar. Dicha inversión fue desastrosa para la
estima y dignidad de la política” (332)
Fue precisamente la vida individual la que pasó a ocupar el puesto que tenía
en otro tiempo la “vida” del cuerpo político” (333)
En cualquier caso, la inmortalidad cristiana concedida a la persona, cuya
unidad comienza la vida con el nacimiento en la Tierra, no solo dio por
resultado el incremento de otra mundanidad, sino también una enorme
importancia a la vida terrena” (…) “Cabe que la vida terrena no sea más
que la primera y más miserable etapa de la vida eterna; a pesar de todo, es
vida, y sin esta vida que terminará con la muerte, no puede haber vida eterna
(334).
Sería muy largo hacer citas de personalidades concretas que sin ser católicas,
o cristianas, se inspiran en el estudio de Jesús de Nazaret, desde lo profundo
de los valores éticos, como hace de los pobres, los necesitados, los que tienen
hambre y sed de justicia, los buscadores de la paz, o acoger al extranjero, en
palabras del mismo Jesús, que paradójica mente están ausentes o contradichas
por grupos políticos ultra-católicos, que incluso se ponen de manifiesto en los
campos de futbol clamando contra los “moritos”, que diría el arzobispo de
Oviedo.
En opinión del sociólogo sueco, Goran Therborn, catedrático de sociología
en Cambridge...
El acontecimiento teórico más sorprendente que ha tenido lugar en la
filosofía social de izquierdas en la década pasada ha sido el nuevo giro
teológico.
Por lo general ello no significa la adhesión a una fe religiosa, incluso se dan
una relación personal más allá de la fe, con la religión. s bien la expresión
de estos giros teológicos han tenido diversos motivos, incluso interés
académico por la religión y su uso en la argumentación filosófica o política.
Valgan algunos casos como simple muestra del interés por el hecho religioso:
Regid Debrays (“Tres cosas, decía, han ocupado mi vida intelectual, la guerra,
el arte y la religión”); Alain Badiou, mantiene una relación antigua y poética
con S. Pablo a quien considera el modelo de una nueva figura militante, y que
estableció “los fundamentos del universalismo” en su carta a los Gálatas:” no
hay judíos ni griegos, ni esclavos ni libres, ni hombres ni mujeres...; Slavo
Zizek desarrolla el paralelismo entre Pablo y Lenin, con la ayuda de tres pares
de guías: Cristo/Pablo; Marx/Lenin; y Freud/Lacan...
Terminamos con una opinión sorprendente del Filósofo de más consideración
en Alemania y en Europa, al menos, Jurgen Habermas, que rinde también su
personal homenaje a la religión. Cito una afirmación llamativa:”A mi juicio
los conceptos básicos de la ética filosófica no logran captar las intuiciones
que se expresan de modo más matizado en el lenguaje de la Biblia”.
Quienes han tomado en serio el conocimiento del movimiento cristiano
suscitado por Jesus de Nazaret han superado la confrontación entre personas
cristianas y no cristianas en la defensa de la justicia, la paz y la fraternidad de
todas las personas, superando la confrontación entre razas, lugares de origen o
religiones.